Lo que cambia cuando juegas en la Switch

Hay algo que pasa cuando sacas la Switch en el tren y de repente estás construyendo tu base en modo portátil. La pantalla pequeña no molesta nada. El mundo sigue siendo infinito, los bloques siguen respondiendo igual, y la sensación de "solo cinco minutos más" se vuelve peligrosísima fuera de casa. Eso es lo que vende esta versión, más que cualquier otra cosa.

La edición física, que es lo que encuentras en Amazon, funciona exactamente igual que la digital. Sin sorpresas. Los controles Joy-Con se adaptan bien, aunque si juegas muchas horas seguidas con la consola en modo portátil los pulgares lo notan. Un mando Pro lo arregla, pero eso ya es inversión extra.

A quién le merece la pena de verdad

Para mí, esta compra tiene sentido en tres casos concretos: niños que ya tienen Switch y no han probado Minecraft todavía, adultos que viajan mucho y quieren algo para los ratos muertos, y familias que buscan un regalo seguro por menos de 20 euros.

A quien no se lo recomendaría es a alguien que ya juega en PC con mods. La versión Switch es más limitada en ese sentido y la diferencia se nota. Perfectamente disfrutable, pero no es lo mismo.

El precio ronda los 19 euros ahora mismo. Para un juego con este recorrido y estas horas de entretenimiento garantizadas, es una cifra bastante razonable. No es un chollo espectacular, pero tampoco está caro.