Lo primero que notas: ese tamaño
La pantalla de 6,9 pulgadas es lo que te recibe. Grande. Puede que demasiado si tienes manos pequeñas, aviso. Pero para ver series en el metro o leer sin forzar la vista, es una gozada. El panel no es AMOLED, ojo, pero a 107 euros nadie debería esperarlo.
La batería de 6000mAh es el argumento que más me ha convencido. Dos días completos sin buscar el enchufe son algo que muchos móviles de gama media no te dan. La carga rápida de 33W ayuda, aunque el cargador no viene en la caja. Eso me parece una faena real, no una nimiedad.
La cámara: 50MP en papel, ¿y en la práctica?
La cámara con IA mejora las fotos en condiciones de buena luz. Fotos de terraza, de mercado, de una mesa de desayuno bien iluminada: salen decentes. De noche la cosa baja bastante. No esperes milagros, pero para lo que cuesta, hace su trabajo.
El procesador Octa-Core con 8GB de RAM mantiene el día a día fluido: redes sociales, WhatsApp, música, algún juego sencillo. Si eres de los que abren veinte pestañas a la vez, posiblemente no notes el límite en mucho tiempo.
¿A quién le recomendaría esto?
A alguien que estrena smartphone, que busca un segundo dispositivo, o que simplemente no quiere gastarse más de 150 euros y necesita algo fiable. Para mí no es un móvil de fotógrafo ni de gamer, pero como móvil cotidiano a este precio, la ecuación funciona.