El problema que resuelve, que es uno muy real

Mira, yo tardé más de lo que debería en probar esto. Me parecía un gasto innecesario porque total, la cesta se lava. Y sí, se lava, pero con esa grasa pegada en las esquinas que requiere fregado serio y a veces dos pasadas. Desde que uso estas hojas, el tiempo de limpieza se ha reducido a prácticamente nada. Retiras el papel, tiras y listo.

Son de papel pergamino con agujerillos para que el aire circule bien. Eso importa, porque si bloqueas la circulación pierdes la gracia de la freidora. Fíjate que hay papeles sin perforaciones en el mercado y esos sí que son un desastre.

A quién le viene bien y a quién no

Para cosas grasientas, alitas, bacon, pescado, perfectamente. La diferencia es notable. Para unas patatas con poco aceite ya es más opcional, la verdad. La cesta no queda tan pringada y quizá no justifica gastar una hoja cada vez.

El tamaño cuadrado de 20-24 cm cubre bien freidoras de 5 a 8 litros. Si tienes una más pequeña tendrás que doblar los bordes, que funciona pero queda un poco forzado.

Mi reserva honesta: cien unidades suenan a mucho hasta que calculas que si cocinas a diario se van en tres meses. No es un drama a este precio, pero conviene saberlo antes de pensar que te dura el año entero.

Por menos de 8 euros el paquete, es uno de esos accesorios que acaban quedándose fijos en la compra mensual sin que te des ni cuenta.